Puede que no sea una persona muy expresiva. Ni que demuestre el cariño frecuentemente. Puede que a veces me distancie sin razón y no entiendas la causa. Puede que otras veces sea demasiado pegajosa. ¿Y sabes por qué? Por miedo. Muy pocas personas me han llegado tanto como tú y me han visto tan vulnerable. Podría contar con los dedos de una mano las personas que saben mis debilidades. Y tú eres una de ellas. En muy poco tiempo te has ganado mi confianza y tengo miedo a confiarme y cagarla. A perderte y hundirme. Y no creas que es tu culpa, soy yo y mis paranoias. Una vez dijiste que te daba miedo confiar en la gente y te costaba mucho. Y te entendí. Abrirse a una persona es cuestión de confianza y tiempo, pero el miedo retrasa todo. Siento muchísimo alejarme sin sentido por miedo, porque al hacerlo el miedo a perderte es mayor y todo empeora. Te parecerá una tontería pero no me veo lo suficiente para ti. Te mereces más aunque digas lo contrario. Y tengo miedo a que algún día te des cuenta. A tu pasado. A mi pasado. Todo me da miedo. A lo mejor nunca llegas a leer esto, a lo mejor no tengo el valor de mandartelo, pero lo siento. Te quiero muchísimo aunque no lo exprese todo lo que debería.
No te vayas nunca por favor.
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