domingo, 7 de mayo de 2017

Te juro que te creí.

Te juro que te creí cuando decías que me querías, que era irreemplazable. Tenía miedo de subirme a tu nube. De que me hicieras volar, pero a pesar de todo terminé confiando en ti. Tenía miedo a caerme de tu nube, a perderte. Pero no era consciente de que la perdida era yo. Tras varias caídas el suelo no es tan doloroso pese a su dureza. A veces tenía miedo de volver a subir, otras en cambio subía sin pensármelo dos veces, la propia inercia me hacía llegar a ti. Pero siempre acababa cayendo. Siempre. Con el paso del tiempo y el áspero roce con el suelo me acabé acostumbrando a él, y acabé creando un pequeño y frío hogar allí. Comencé a sentirme más cómoda abajo, sola, sin miedo a las caídas a gran velocidad. Y acabé de forma permanente en el suelo. Puede que añore las preciosas vistas y la adrenalina que produce estar a grandes alturas con todas mis fuerzas, pero si vuelvo a caer me puedo partir en pedazos. Los cristales tan frágiles no pueden permitirse volar. Y mi casa a varios metros de altitud acabó convirtiéndose en el suelo. En un suelo frío e incómodo, pero menos doloroso que otra caída en picado.

Acostumbrarse a la tristeza te aleja del cielo.
Tener miedo a la felicidad te aleja de ti mismo.

domingo, 16 de octubre de 2016

Cambios.

   Aferrarte al pasado por tener miedo al futuro aunque este pueda y sea mejor. Tener miedo a los cambios. A confundirte. Vivir en el recuerdo que idealizas con el paso del tiempo simplemente para sentirte 'bien' y añorar algo que ya no tienes. Que has perdido. Pero que en realidad no echas de menos realmente, simplemente tienes miedo. Miedo. Qué gran palabra. Hace algunos años simplemente hacía referencia a la sensación que tenías al dormir con la luz apagada después de ver una película de miedo. O al pensar que tenías monstruos debajo de la cama. Y ahora significa el futuro. Las decisiones. Sentirte una bomba apunto de explotar. Un cristal apunto de caer al suelo y romperse en mil pedazos. Ponerte mil corazas y deber de haberte puesto mil una. Idealizar momentos, situaciones, personas y no ser consciente hasta que los pensamientos negativos que te hicieron llegar a esa situación se disipan y solo quedan buenos recuerdos que te hacen añorar. Pensar que por culpa de tus paranoias puedas perder personas que son mil veces más importantes en tu vida que tú mismo. Y tengas que añorarlas. Y recordar todos los buenos momentos vividos otra vez. Y así darte cuenta que a quien de verdad quieres es a tu presente y no a tu pasado. Y tan solo lo añoras por miedo. Miedo a que el presente se convierta en tu pasado y lo tengas que echar de menos.

Miedo.

    Puede que no sea una persona muy expresiva. Ni que demuestre el cariño frecuentemente. Puede que a veces me distancie sin razón y no entiendas la causa. Puede que otras veces sea demasiado pegajosa. ¿Y sabes por qué? Por miedo. Muy pocas personas me han llegado tanto como tú y me han visto tan vulnerable. Podría contar con los dedos de una mano las personas que saben mis debilidades. Y tú eres una de ellas. En muy poco tiempo te has ganado mi confianza y tengo miedo a confiarme y cagarla. A perderte y hundirme. Y no creas que es tu culpa, soy yo y mis paranoias. Una vez dijiste que te daba miedo confiar en la gente y te costaba mucho. Y te entendí. Abrirse a una persona es cuestión de confianza y tiempo, pero el miedo retrasa todo. Siento muchísimo alejarme sin sentido por miedo, porque al hacerlo el miedo a perderte es mayor y todo empeora. Te parecerá una tontería pero no me veo lo suficiente para ti. Te mereces más aunque digas lo contrario. Y tengo miedo a que algún día te des cuenta. A tu pasado. A mi pasado. Todo me da miedo. A lo mejor nunca llegas a leer esto, a lo mejor no tengo el valor de mandartelo, pero lo siento. Te quiero muchísimo aunque no lo exprese todo lo que debería.

No te vayas nunca por favor.

martes, 4 de octubre de 2016

Demasiado tarde

Me mentía con el miedo que tenía a confiar en ti y equivocarme, mientras que tú, después de tanto dolor me diste una oportunidad. Te abriste. Me dejaste ver tu parte tierna, tu parte triste, tu parte enfadada, tu parte cariñosa; tu pasado, tu presente e incluso me quisiste enseñar tu futuro. Tu futuro conmigo. Juntos. Yo cerré los ojos y entorné la puerta que habías entreabierto con el paso del tiempo esperando que tú la intentaras volver a abrir. Pero me dejaste elegir. Todo dependió de mí. Y la cerré con llave. Te frené. Nos frené. Quise olvidar las despedidas en el portal, los paseos de la mano, los abrazos inesperados, tu risa, las conversaciones infinitas, el cosquilleo al verte y la nube en la que me hacías estar constantemente. ¿Y sabes por qué? Por miedo. Por falta de confianza en nosotros. No te merecía y constantemente tenía esa sensación por lo que pensé que si te apartaba ambos estaríamos mejor, más felices. No se nada de ti desde hace meses, pero me acuerdo de ti todos los días desde entonces. Cualquier detalle, cualquier broma, canción, palabra, lugar, o incluso olor me recuerda a ti. Todo. Me haces volverme a sentir la persona más miserable del mundo al querer que vuelvas después de tanto tiempo. Todo este tiempo he pensado que yo era la víctima, te di la oportunidad de decidir y me dejaste elegir a mi, suponiendo así que no te importaba. Pero quizás te estabas protegiendo. Porque también tenías miedo. Miedo a que te hiciera daño. Y ahora que lo entiendo todo ya es tarde, demasiado tarde para volver a tenerte cerca. Aquí. Conmigo.

Te echo mucho de menos.
Te quiero.

martes, 28 de julio de 2015

¿Personas o máquinas?

¿Las apariencias engañan? ¿Acaso todo el mundo es lo que parece? Obviamente no.  Día a día se pueden observar a miles de personas con traje hablando de las miles de maneras que tienen de solucionar la crisis sin ni siquiera saber inglés. Pero no me mal entendáis, hay miles, incluso millones de personas que no son bilingües y podrían realizar millones de cosas si tuvieran los medios adecuados. El problemas es que las soluciones de las personas con traje es culpar a otro partido político que 'no hace nada para solucionarlo y solo se queja'. Entendería estos argumentos si estuviéramos en un colegio y votáramos para elegir al representante de la clase, pero en un parlamento en el que estas personas 'gobiernan' España cuesta entenderlo. Aun así no solo los políticos tienen el problema, los culpables de esta situación aunque no lo creáis somos nosotros. Somos culpables por permitir que ineptos nos representen en todo el mundo y nos dejen quedar como analfabetos, somos culpables por tomarnos las huelgas como 'vacaciones' y no salir a la calle a reclamar nuestros derechos como ciudadanos, somos culpables por llegar a aceptar una ley que nos priva de uno de los derechos más importantes que nuestros abuelos han tardado años en conseguir, la libertad de expresión, somos culpables por permitir que un señor trajeado robe millones y pague la 5ª parte del dinero como 'multa' y que ciudadanos sin dinero vayan a la cárcel por robar comida para su familia, somos culpables por ver como jubilados que llevan toda su vida trabajando para levantar el país tienen pensiones congeladas y casas embargadas. Es muy fácil acomodarse en un sofá y ver como España poco a poco se va a la mierda. Pero aún estamos a tiempo de cambiarlo todo. Aún podemos volver a preocuparnos los unos por los otros y ser personas con sentimientos y no máquinas. Querer es poder.

martes, 21 de julio de 2015

Tomorrow holds such better days?

Dos años. Exactamente hace dos años que comencé a tener un poco de esperanza con la frase 'Tomorrow holds such better days'. Pensaba que era muy joven, que todo sería mejor conforme me fuera haciendo mayor, y ¿sabéis qué? Sigo igual, o peor. Nadie entiende el por qué no te gustan los pantalones cortos en verano, o por qué no quieres ir a la playa o piscina. Pero, ¿cómo lo van a entender? Nadie puede entender algo que no padece, o al menos entenderlo hasta el punto de que llegue a doler tanto, nadie puede. ¿Vomitas? Eres bulímico. ¿No comes? Anorexia. ¿Te cortas? Suicida. Todo el mundo usa etiquetas para juzgar a otras personas que están en una situación desafortunada, pero sin mirar más allá. Sin pensar por qué lo hace, porque estando ellos bien, ¿qué importa el resto? ¿Qué más da que sean tus mejores amigos si tú estás bien? Si te dicen algo de sus problemas intenta consolarlos y diles que estarás ahí siempre, aunque sea mentira. Harás que ellos se sientan bien hasta el día que se den cuenta que nunca has estado. ¿Y si te dicen que se cortan o vomitan? Puedes decirles que lo dejen de hacer o que te enfadas, así te quitarás el problema de encima. ¿Y si se acaban suicidando? Si sus padres te preguntan diles que no tenías ni idea, que sabías que tenía problemas pero que para nada te esperabas eso. Llora un poco en el funeral para que crean que te importaba. La mayoría de personas harán eso aunque no lo sientan. En un par de semanas tu vida volverá a la normalidad.
  Cada día que pasa es un día menos para el 'cambio', el poder estar bien todos los días y poder disfrutar de la vida, pero, ¿y si no llega?, ¿y si todo es humo?, ¿y si en realidad las cosas siguen yendo hacia abajo? No encuentro una salida fija, un empujón... Nada es para siempre dicen, pero el intentar estar bien y no conseguirlo hace que te hundas más en la mierda. Sientes cada segundo, minuto, hora, día... Y nada cambia. Eres muy prescindible y nadie te necesita. Intentas que eso no suceda pero es inevitable, no encajas aquí. Y quien sabe donde lo harás. Y cuando. Puede que seas una persona demasiado rara o especial... De toda la esperanza que tenía no me queda ni la millonésima parte, aunque aún queda un poco. Si en un par de años la situación no mejora cortaré por lo sano. O no tan sano... Suena irónico que una de mis canciones favoritas sea una en la que hable del suicidio con un poco de esperanza...  Terminaré con la frase que cada vez resulta menos convincente, 'tomorrow holds such better days.'

martes, 26 de agosto de 2014

Walk alone.

Abro los ojos. Un día más. Pero hoy no es un día cualquiera. Hoy no. Me visto, me pongo los auriculares y salgo de casa sin dar explicaciones. Comienzo a caminar, sin rumbo. Sintiendo la brisa mañanera en la cara. Y respiro hondo. Tan hondo que me pasan minutos. Y consigo sentirme bien, por una corta milésima de segundo. Sigo andando sin rumbo, dejándome guiar por mis pies. No tengo prisa en llegar a ninguna parte, sólo me dejo llevar. Y empiezo a pensar. Pensar en todas las promesas falsas, y en todos los falsos. Pienso en mi familia y pienso en mí. Se termina una canción y comienza otra, pero no una cualquiera, 'Adam's Song'. La única canción que realmente me comprende. Blink-182 se la hizo a un fan que se había suicidado, y dice las cosas tal y como son, sin florituras. Continuo andando y llego a la playa. Está lloviendo y no hay mucha gente. Los dejo atrás y  sigo andando con mis auriculares. Entonces un pensamiento llega a mi cabeza, ¿y si me fuera, se acordarían de mí? El resultado no es muy bueno. Soy muy sustituíble. Al principio me echarán de menos, pero luego seré un leve pensamiento en la mente de muy pocas personas. Llego al extremo de la playa y diviso a lo lejos el acantilado. Los pies me llevan hacia esa dirección. Intento pensar en las cosas buenas que tiene mi vida, y no consigo ver nada. Comienza a llover más fuerte y un rayo cae a unos kilómetros de mí. Cada vez estoy más cerca del acantilado y mis pies no tienen intención de parar, ni yo tampoco. Comienzo a escuchar cada vez más fuerte las olas del mar impactando contra las rocas, pero sigo escuchando Adam's Song. 'I'm too depressed to go on, you'll be sorry when I'm gone.' Mi canción. Consigo llegar al borde del acantilado y mis pies se paran en el extremo. Miro hacia abajo. A lo lejos están las olas impactando contra las rocas tan fuerte que apenas puedo escuchar mi canción, así que lo subo un poco más. Sigo sintiendo el viento en la cara, aunque ahora de una forma más violenta. Y respiro hondo. Me impulso y salto. 'Tomorrow holds such better days....' dice la canción, continúo respirando hondo y me siento bien. Bien para siempre.