martes, 26 de agosto de 2014

Walk alone.

Abro los ojos. Un día más. Pero hoy no es un día cualquiera. Hoy no. Me visto, me pongo los auriculares y salgo de casa sin dar explicaciones. Comienzo a caminar, sin rumbo. Sintiendo la brisa mañanera en la cara. Y respiro hondo. Tan hondo que me pasan minutos. Y consigo sentirme bien, por una corta milésima de segundo. Sigo andando sin rumbo, dejándome guiar por mis pies. No tengo prisa en llegar a ninguna parte, sólo me dejo llevar. Y empiezo a pensar. Pensar en todas las promesas falsas, y en todos los falsos. Pienso en mi familia y pienso en mí. Se termina una canción y comienza otra, pero no una cualquiera, 'Adam's Song'. La única canción que realmente me comprende. Blink-182 se la hizo a un fan que se había suicidado, y dice las cosas tal y como son, sin florituras. Continuo andando y llego a la playa. Está lloviendo y no hay mucha gente. Los dejo atrás y  sigo andando con mis auriculares. Entonces un pensamiento llega a mi cabeza, ¿y si me fuera, se acordarían de mí? El resultado no es muy bueno. Soy muy sustituíble. Al principio me echarán de menos, pero luego seré un leve pensamiento en la mente de muy pocas personas. Llego al extremo de la playa y diviso a lo lejos el acantilado. Los pies me llevan hacia esa dirección. Intento pensar en las cosas buenas que tiene mi vida, y no consigo ver nada. Comienza a llover más fuerte y un rayo cae a unos kilómetros de mí. Cada vez estoy más cerca del acantilado y mis pies no tienen intención de parar, ni yo tampoco. Comienzo a escuchar cada vez más fuerte las olas del mar impactando contra las rocas, pero sigo escuchando Adam's Song. 'I'm too depressed to go on, you'll be sorry when I'm gone.' Mi canción. Consigo llegar al borde del acantilado y mis pies se paran en el extremo. Miro hacia abajo. A lo lejos están las olas impactando contra las rocas tan fuerte que apenas puedo escuchar mi canción, así que lo subo un poco más. Sigo sintiendo el viento en la cara, aunque ahora de una forma más violenta. Y respiro hondo. Me impulso y salto. 'Tomorrow holds such better days....' dice la canción, continúo respirando hondo y me siento bien. Bien para siempre.

miércoles, 18 de junio de 2014

Boulevard of broken dreams.

    No sabe cómo ha llegado a tal punto. Hace unos años era la chica más feliz del mundo y ahora mira, a un salto de la muerte.
    Entra en el baño de su casa, y cierra la puerta con pestillo. No se atreve a alzar la vista hacia el espejo, no quiere volver a vomitar. Pero sin poder evitarlo mira. Ahí está. Ahí está esa chica tan desarreglada y con tanta poca gana de vivir. Y en un acto reflejo se agacha en el váter. Una arcada. Y dos, y tres. Nota como se sonroja y decide acabar con todo. Se mete los dedos en la boca y roza repetidas veces la campanilla. Esa sensación no le gusta nada. Después de un tiempo le empiezan a saltar las lágrimas y a doler la barriga del esfuerzo, pero fiinalmente consigue su propósito. Se empieza a marear. Decide sentarse en una esquina en el suerlo y al darse cuenta de la situación en la que está comienza a llorar como una niña que no se quiere ir la cama. Pasado un tiempo decide respirar hondo y relajarse. Ella nunca llora. Ya más relajada se seca las lágrimas y se levanta, pero no vuelve a mirar al espejo, no volverá a caer. Abre la puerta y sonríe como una tonta. Como si todo fuera bien y ella estuviera feliz. ¿Quién no está feliz en verano? Debe de ser la única. Odia la ropa corta y ajustada, la playa, tener tiempo para pensar... Lo odia todo.
    Se tira en su cama y comienza la música. 'Boulevard of broken dreams.' No se puede identificar más con esa canción. Pone la música lo más alto que puede y cierra los ojos. Respira hondo y se deja llevar por cada acorde, cada letra. Por un momento se siente bien. Olvida que está en su cama, olvida todos sus problemas, olvida hasta por qué sigue adelante, solamente se centra en la música. Se acaba la canción y despierta. Mierda. Ha vuelto. Decide coger el móvil y ver qué tal están sus amigos. Quieren ir a la playa. Otra vez... Qué asco. Dirá que le duele l cabeza y se quedará en casa. Sí, eso hará. Tiene ganas de llorar. Se quiere morir, literalmente. Pero vuelve a respirar hondo y se repite a sí misma, 'estoy bien'.
    Diecisiete de junio de 2013. La peor fecha de la historia, y el peor verano de su vida. Desde su primera arcada llegó otra y otra más, y pasado un año sigue igual, 'feliz'. Pero ahora necesita más cosas para simplemente fingir. Quema lo malo una y otra vez. Y aunque cuando se desahoga se mata poco a poco, ya no le importa, ya no. Al menos unos minutos se siente bien. Y aunque se mate del todo no le importaría, pir fin se acabaría esta mierda.
    Hace un año que comenzó todo, que empezó el final. Ver la vida pasar y que nada importe. Rendirte, no poder más. Y no te vas por ser valiente, porque aunque no lo creas la gente te quiere, o eso parece. Sólo aguantas, sin más. Y finges. Intentando disimular. Intentando sonreír.

viernes, 11 de abril de 2014

"Lo bueno se hace esperar."

¿Ves a esa chica? La chica pálida, cabizbaja, con la mirada perdida y con sus auriculares. Parece la típica chica de 14 años, con sus problemas y defectos. Al fin y al cabo lo es. Pero ese no es el problema. El problema es lo que siente ella con esos problemas. Quizás nadie se haya preguntado nunca por qué lleva siempre los auriculares, o por qué le gusta aquel tipo de música. Quizás a nadie le importe por qué lleva ropa diez tallas más grande o por qué abunda el color negro en su armario. Seguramente a nadie le importe, pero menos le importa a ella. Ya no siente prácticamente nada. Todas sus ilusiones se han esfumado. Todos esos 'algún día' eran sólo palabras. Porque, a decir verdad, la vida es una mentira. Muy poca gente actúa de manera natural. La mayoría hace o dice las cosas que cree que aprobará la sociedad. Algunas personas lo hacen para pasar desapercibidas, en cambio otras para todo lo contrario. El afán de protagonismo hace a la gente egocéntrica. Harían lo que fuera por ser el centro de atención. Por ello, opino que el querer y conseguir pasar desapercibido es una virtud, ya que hoy en día más de la mitad de las personas son egocéntricas. No sé si seré ese pequeño por ciento que queda, pero me siento orgullosa.
Hace mucho tiempo que no me río con ganas. Aquellas risas y carcajadas de hace unos años se han transformado en un rostro serio. No tener ganas de salir con tus amigas, ni de ver la televisión, ni siquiera de coger el móvil. Pensar una y otra vez en qué haces en el mundo, en el para qué sirves. Ver como pasan los segundos, las horas, los minutos, los días, esperando algo por lo que sonreír con ganas y decir 'he vuelto'. Pensar que solo es una mala racha, que después de la tormenta sale el sol. Llevo mucho tiempo esperando a que se vayan las nubes y aparezca un rayo de esperanza, pero por más que espero no llega. Necesito ese empujón, ese bote salvavidas que llevo necesitando mucho tiempo. Por ahora lo único que puedo hacer es esperar, pensar que tarde o temprano llegará, tener un poco de esperanza. Paciencia. Para que las cosas salgan bien hay que tener mucha. Mientras seguiré con mi música, mis auriculares, mis sudaderas enormes y mi mirada perdida, repitiéndome una y otra vez, 'Lo bueno se hace esperar.'

lunes, 24 de marzo de 2014

Rosas rojas.

Ahí está. Por fin llegó a su destino. Aquel lugar le trae tantos recuerdos... Divisa un aparcamiento a lo lejos. Por fin encuentra uno. Después de varias horas conduciendo aparca su coche. No tiene demasiadas ganas de visitar a su hija, pero tiene que hacerlo por mucho que le cueste. Al fin y al cabo es su madre. ‘Es mi obligación’ dijo ella con un escaso murmullo. Otras madres no hubieran hecho esto. Muy pocas tendrían el valor de hacerlo.
Hace de tripas corazón y consigue ponerse de pie en aquella carretera. No hay nada. No ve a nadie en ese lugar. Puede que haya alguien, pero ella tampoco tiene ganas de hablar. Comienza a caminar con aquellas rosas rojas con poco olor. No es la misma desde aquello. Todo es demasiado para ella.
Consigue abrir la puerta sin demasiada gana, y logra poner sus pies en aquel lugar. Con paso lento pero firme llega al hogar de su hija. Con las rosas aún en unas manos temblorosas, se queda mirando aquel sitio. Deja las rosas en la lápida como otra persona cualquiera, intentando no volver a derrumbarse. El nombre de su hija tallado en piedra la deja petrificada. No ha pasado aún bastante tiempo. No estaba preparada. Con lágrimas en los ojos y escasa fuerza, lo único que logra hacer es sentarse en el suelo y llorar.

martes, 25 de febrero de 2014

I'll be ok.

    'Yo puedo, yo puedo... No te rindas, esto solo es una mala racha, puedes con todo.' se repetía una y otra vez  por el mísero hecho de no volver a caer. Ya se había caído demasiadas veces con la misma piedra, más bien, con un cúmulo de piedras que por separado no hacen nada, pero que cuando se juntan te hunden hasta el fondo del mar. Sinceramente, me encantaría ser optimista. Si lo fuera, seguramente mi vida sería de otra manera. Los 'no puedo' hubieran sido 'claro que puedo', los 'imposibles' hubieran sido 'posibles' y toda mi vida daría un giro de 365º grados. Quizás si fuera así no me estarían llamando borde a todas horas, escucharía otro tipo de música algo más alegre y mi personalidad, carácter y forma de vestir serían completamente diferentes. Igual hubiera sido una de esas chicas superficiales con más maquillaje que ropa puesta, quién sabe. Igual dentro de 4 o 5 años soy una de esas. Si es así, no quiero verlo. 
    'Para que te quieran, primero te tienes que querer tú.', si fuera así muchos de nosotros no seríamos queridos por nadie, pero bueno quizás sea así. Después de tantas decepciones no vería raro que nadie que quiera, lo vería hasta normal. Hay veces que no me soporto ni yo y difícilmente otros, lo mismo será con el querer... 
     Y con esto termino esa entrada, ha sido muy corta, pero no tengo ni fuerzas para escribir. Antes me desahogaba, pero después de hundirme tanto esto no es la solución. Ya no creo que halla ninguna solución, a no ser que todo cambie.