Abro los ojos. Un día más. Pero hoy no es un día cualquiera. Hoy no. Me visto, me pongo los auriculares y salgo de casa sin dar explicaciones. Comienzo a caminar, sin rumbo. Sintiendo la brisa mañanera en la cara. Y respiro hondo. Tan hondo que me pasan minutos. Y consigo sentirme bien, por una corta milésima de segundo. Sigo andando sin rumbo, dejándome guiar por mis pies. No tengo prisa en llegar a ninguna parte, sólo me dejo llevar. Y empiezo a pensar. Pensar en todas las promesas falsas, y en todos los falsos. Pienso en mi familia y pienso en mí. Se termina una canción y comienza otra, pero no una cualquiera, 'Adam's Song'. La única canción que realmente me comprende. Blink-182 se la hizo a un fan que se había suicidado, y dice las cosas tal y como son, sin florituras. Continuo andando y llego a la playa. Está lloviendo y no hay mucha gente. Los dejo atrás y sigo andando con mis auriculares. Entonces un pensamiento llega a mi cabeza, ¿y si me fuera, se acordarían de mí? El resultado no es muy bueno. Soy muy sustituíble. Al principio me echarán de menos, pero luego seré un leve pensamiento en la mente de muy pocas personas. Llego al extremo de la playa y diviso a lo lejos el acantilado. Los pies me llevan hacia esa dirección. Intento pensar en las cosas buenas que tiene mi vida, y no consigo ver nada. Comienza a llover más fuerte y un rayo cae a unos kilómetros de mí. Cada vez estoy más cerca del acantilado y mis pies no tienen intención de parar, ni yo tampoco. Comienzo a escuchar cada vez más fuerte las olas del mar impactando contra las rocas, pero sigo escuchando Adam's Song. 'I'm too depressed to go on, you'll be sorry when I'm gone.' Mi canción. Consigo llegar al borde del acantilado y mis pies se paran en el extremo. Miro hacia abajo. A lo lejos están las olas impactando contra las rocas tan fuerte que apenas puedo escuchar mi canción, así que lo subo un poco más. Sigo sintiendo el viento en la cara, aunque ahora de una forma más violenta. Y respiro hondo. Me impulso y salto. 'Tomorrow holds such better days....' dice la canción, continúo respirando hondo y me siento bien. Bien para siempre.
martes, 26 de agosto de 2014
miércoles, 18 de junio de 2014
Boulevard of broken dreams.
No sabe cómo ha llegado a tal punto. Hace unos años era la chica más feliz del mundo y ahora mira, a un salto de la muerte.
Entra en el baño de su casa, y cierra la puerta con pestillo. No se atreve a alzar la vista hacia el espejo, no quiere volver a vomitar. Pero sin poder evitarlo mira. Ahí está. Ahí está esa chica tan desarreglada y con tanta poca gana de vivir. Y en un acto reflejo se agacha en el váter. Una arcada. Y dos, y tres. Nota como se sonroja y decide acabar con todo. Se mete los dedos en la boca y roza repetidas veces la campanilla. Esa sensación no le gusta nada. Después de un tiempo le empiezan a saltar las lágrimas y a doler la barriga del esfuerzo, pero fiinalmente consigue su propósito. Se empieza a marear. Decide sentarse en una esquina en el suerlo y al darse cuenta de la situación en la que está comienza a llorar como una niña que no se quiere ir la cama. Pasado un tiempo decide respirar hondo y relajarse. Ella nunca llora. Ya más relajada se seca las lágrimas y se levanta, pero no vuelve a mirar al espejo, no volverá a caer. Abre la puerta y sonríe como una tonta. Como si todo fuera bien y ella estuviera feliz. ¿Quién no está feliz en verano? Debe de ser la única. Odia la ropa corta y ajustada, la playa, tener tiempo para pensar... Lo odia todo.
Se tira en su cama y comienza la música. 'Boulevard of broken dreams.' No se puede identificar más con esa canción. Pone la música lo más alto que puede y cierra los ojos. Respira hondo y se deja llevar por cada acorde, cada letra. Por un momento se siente bien. Olvida que está en su cama, olvida todos sus problemas, olvida hasta por qué sigue adelante, solamente se centra en la música. Se acaba la canción y despierta. Mierda. Ha vuelto. Decide coger el móvil y ver qué tal están sus amigos. Quieren ir a la playa. Otra vez... Qué asco. Dirá que le duele l cabeza y se quedará en casa. Sí, eso hará. Tiene ganas de llorar. Se quiere morir, literalmente. Pero vuelve a respirar hondo y se repite a sí misma, 'estoy bien'.
Diecisiete de junio de 2013. La peor fecha de la historia, y el peor verano de su vida. Desde su primera arcada llegó otra y otra más, y pasado un año sigue igual, 'feliz'. Pero ahora necesita más cosas para simplemente fingir. Quema lo malo una y otra vez. Y aunque cuando se desahoga se mata poco a poco, ya no le importa, ya no. Al menos unos minutos se siente bien. Y aunque se mate del todo no le importaría, pir fin se acabaría esta mierda.
Hace un año que comenzó todo, que empezó el final. Ver la vida pasar y que nada importe. Rendirte, no poder más. Y no te vas por ser valiente, porque aunque no lo creas la gente te quiere, o eso parece. Sólo aguantas, sin más. Y finges. Intentando disimular. Intentando sonreír.
viernes, 11 de abril de 2014
"Lo bueno se hace esperar."
Hace mucho tiempo que no me río con ganas. Aquellas risas y carcajadas de hace unos años se han transformado en un rostro serio. No tener ganas de salir con tus amigas, ni de ver la televisión, ni siquiera de coger el móvil. Pensar una y otra vez en qué haces en el mundo, en el para qué sirves. Ver como pasan los segundos, las horas, los minutos, los días, esperando algo por lo que sonreír con ganas y decir 'he vuelto'. Pensar que solo es una mala racha, que después de la tormenta sale el sol. Llevo mucho tiempo esperando a que se vayan las nubes y aparezca un rayo de esperanza, pero por más que espero no llega. Necesito ese empujón, ese bote salvavidas que llevo necesitando mucho tiempo. Por ahora lo único que puedo hacer es esperar, pensar que tarde o temprano llegará, tener un poco de esperanza. Paciencia. Para que las cosas salgan bien hay que tener mucha. Mientras seguiré con mi música, mis auriculares, mis sudaderas enormes y mi mirada perdida, repitiéndome una y otra vez, 'Lo bueno se hace esperar.'
lunes, 24 de marzo de 2014
Rosas rojas.
Hace de tripas corazón y consigue ponerse de pie en aquella carretera. No hay nada. No ve a nadie en ese lugar. Puede que haya alguien, pero ella tampoco tiene ganas de hablar. Comienza a caminar con aquellas rosas rojas con poco olor. No es la misma desde aquello. Todo es demasiado para ella.