¿Ves a esa chica? La chica pálida, cabizbaja, con la mirada perdida y con sus auriculares. Parece la típica chica de 14 años, con sus problemas y defectos. Al fin y al cabo lo es. Pero ese no es el problema. El problema es lo que siente ella con esos problemas. Quizás nadie se haya preguntado nunca por qué lleva siempre los auriculares, o por qué le gusta aquel tipo de música. Quizás a nadie le importe por qué lleva ropa diez tallas más grande o por qué abunda el color negro en su armario. Seguramente a nadie le importe, pero menos le importa a ella. Ya no siente prácticamente nada. Todas sus ilusiones se han esfumado. Todos esos 'algún día' eran sólo palabras. Porque, a decir verdad, la vida es una mentira. Muy poca gente actúa de manera natural. La mayoría hace o dice las cosas que cree que aprobará la sociedad. Algunas personas lo hacen para pasar desapercibidas, en cambio otras para todo lo contrario. El afán de protagonismo hace a la gente egocéntrica. Harían lo que fuera por ser el centro de atención. Por ello, opino que el querer y conseguir pasar desapercibido es una virtud, ya que hoy en día más de la mitad de las personas son egocéntricas. No sé si seré ese pequeño por ciento que queda, pero me siento orgullosa.
Hace mucho tiempo que no me río con ganas. Aquellas risas y carcajadas de hace unos años se han transformado en un rostro serio. No tener ganas de salir con tus amigas, ni de ver la televisión, ni siquiera de coger el móvil. Pensar una y otra vez en qué haces en el mundo, en el para qué sirves. Ver como pasan los segundos, las horas, los minutos, los días, esperando algo por lo que sonreír con ganas y decir 'he vuelto'. Pensar que solo es una mala racha, que después de la tormenta sale el sol. Llevo mucho tiempo esperando a que se vayan las nubes y aparezca un rayo de esperanza, pero por más que espero no llega. Necesito ese empujón, ese bote salvavidas que llevo necesitando mucho tiempo. Por ahora lo único que puedo hacer es esperar, pensar que tarde o temprano llegará, tener un poco de esperanza. Paciencia. Para que las cosas salgan bien hay que tener mucha. Mientras seguiré con mi música, mis auriculares, mis sudaderas enormes y mi mirada perdida, repitiéndome una y otra vez, 'Lo bueno se hace esperar.'
Hace mucho tiempo que no me río con ganas. Aquellas risas y carcajadas de hace unos años se han transformado en un rostro serio. No tener ganas de salir con tus amigas, ni de ver la televisión, ni siquiera de coger el móvil. Pensar una y otra vez en qué haces en el mundo, en el para qué sirves. Ver como pasan los segundos, las horas, los minutos, los días, esperando algo por lo que sonreír con ganas y decir 'he vuelto'. Pensar que solo es una mala racha, que después de la tormenta sale el sol. Llevo mucho tiempo esperando a que se vayan las nubes y aparezca un rayo de esperanza, pero por más que espero no llega. Necesito ese empujón, ese bote salvavidas que llevo necesitando mucho tiempo. Por ahora lo único que puedo hacer es esperar, pensar que tarde o temprano llegará, tener un poco de esperanza. Paciencia. Para que las cosas salgan bien hay que tener mucha. Mientras seguiré con mi música, mis auriculares, mis sudaderas enormes y mi mirada perdida, repitiéndome una y otra vez, 'Lo bueno se hace esperar.'
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